Across the universe

MIGDIADA

Las estaciones de tren son propicias para extender mostradores de soluciones para aliviar el nuevo siglo, encorsetadas en folletos, trípticos, revistas, promociones, y demás bálsamos ideológicos que siempre van de la mano de representantes vestidos de manera muchas veces extrema. Quizá lo más hiperbólico sea esa sonrisa redentora que quiere aliviarte el peso de la maleta, y los tres minutos que te faltan para tomar el regional de las once, que siempre sale a las once y cinco.

La oleada de capitalismo invasivo y masacrante, de consumismo salvaje, al que nos tienen acostumbrados las grandes ciudades, está en las antípodas de las siglas de un partido político de tradición, que siempre tuvo entre sus aspiraciones devolver al hombre a la justicia. Al existir todavía, a pesar de su carácter casi simbólico a nivel de representación electoral, también se apunta al reparto de revistas en la puerta de las estaciones. Y así se manifestó aquel día en la estación de tren, en forma joven y masculina, simpática, pero implacable en el abordaje.

Lo más significativo del mensaje no era su argumentario, sino la vestimenta. Nos quedamos un poco extrañados de que semejante presencia, vestida de riguroso traje con corbata, nuevo, y bien planchado, representase a las siglas del partido anticapitalista. Más bien hubiese cuadrado con una promoción de telefonía móvil, o con una línea de neveras que se descongelan solas y reciclan el agua. Pero no. Entendimos un poco más – o un poco menos- eso del signo de los tiempos, o el todo ya está aquí… El fin de la historia, la ausencia de referentes, y el tango Cambalache. Pensamos entonces cómo hablar del tiempo, y cómo rehacer una despedida, sin abundar demasiado en los clichés ni el tópico.

Nuestro programa también debe tomar un tren, y desplazarse desde Radio Tortosa a otros caminos que todavía no tienen nombre. Han sido muchos meses, y cientos de páginas y canciones, pero es hora de sacar la mano por la ventanilla, y procurar no mirar hacia atrás con demasiada nostalgia, conscientes de que para nosotros también iban a pasar los cambios, y las nuevas expectativas, y las gentes, y el ir creciendo, el comprobar cómo nos ha influido en aquello que hemos leído y escuchado, en aquellas canciones y cuentos que van mutando.

Nada es lo que parece en los nuevos tiempos, todo cambia, todo gira. La sensación para los sensibles es que nada es ya lo que era, que lo romántico no está de moda, que las pasiones se atenúan. Pero queda siempre lo leído, lo escuchado, los viejos amigos de siempre, a los que escogimos a nuestro lado, a los que necesitamos en los peores momentos. Son ellos, pero forman parte de nosotros: Leonard Cohen, Francis Scott Fitzgerald, Frank Sinatra, Gabriel García Márquez, The Rolling Stones, Chet Baker, Ernest Hemingway, Jack Kerouac, Bruce Springsteen, Billie Holiday, The Doors, The Smiths, Agatha Christie, Truman Capote, John Coltrane, Jane Austen…

Tampoco uno ya no es el mismo después de seis temporadas. De las horas en el estudio de grabación a horas intempestivas, esquivando los catarros, unas veces con ánimo, otras sacudidos por las emociones, pero siempre felices y eternamente agradecidos de regresar incondicionalmente a los micrófonos. Seguiremos leyendo, seguiremos escuchando, porque lo que realmente amamos no se escapa jamás. Sin saber hacia dónde pero tomamos esos trenes, avanzamos, a través del universo, botes contra la corriente…

Y así seguiremos, en otras estaciones y otros mares. Nada cambiará nuestro mundo interior. A todos los viejos amigos de siempre y a todos vosotros: gracias. Nos vemos en el camino.

Aleluya

Del programa de Federico García Lorca emès el 30/04/2019 (escolta´l)

Omega

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Federico García Lorca pasaba por un desengaño amoroso a finales de los años veinte que lo llevó a pedir una beca para irse a la Universidad de Columbia en Nueva York y que culmiraría en otro viaje a Cuba. Da igual donde huyas. La distancia está dentro de ti. Y en el caso del poeta, Nueva York estaba ya dentro de su cabeza, pero a través de las calles del inconsciente, que por definición no tienen salida.

Con Poeta en Nueva York, Lorca inaugura los valores de los símbolos sin referentes. Por primera vez, lo simbólico se mezcla con la tradición popular. Algo así como mezclar la copla con una cadena de montaje. A diferencia de en otras ocasiones, esta vez la luz de Lorca no es diáfana sino tenebrosa, en medio de animales muertos, enjambres de billetes y naufragios de sangre.

El surrealismo no fue en su caso un refugio sino una inseguridad permanente. De ahí que no viese publicado en vida este poemario, hoy considerado como uno de los más importantes del movimiento; y prácticamente único. Quizá Lorca temía que esta temporada en el infierno se viese demasiado reflejada en estos versos libres, oscuros y casi apocalípticos.

En cambio, Lorca no deja de ser él mismo. No abandona su innato sentido musical, ni su bagaje de buen conocedor de la tradición popular, del cancionero, y de la recuperación de las formas estróficas de sus coetáneos de la Generación del 27.

El poemario identifica los acontecimientos históricos del crack de la bolsa de 1929 con la crisis personal propia de un espíritu apasionado y excesivo, sensible a los cambios y al mismo tiempo muy cercano a la muerte, tema recurrente en toda su producción poética.

Como Poeta en Nueva York, Omega, de Enrique Morente,  tampoco prometía ser el acontecimiento discográfico del año. Al igual que mezclar lo popular con el surrealismo, en ese momento no estaba bien visto mezclar el flamenco con el rock. Menos mal que la colaboración de Lagartija Nick -que intentaron repetir lo mismo con el cine de Val del Omar- salvó el resultado final, tras una difícil gestación.

Menos mal también que Leonard Cohen bendijo las versiones que Morente, gran admirador suyo y amigo personal, grabó en este disco, lo cual ayudó a que funcionase mejor en círculos alternativos y en festivales, hasta el punto que tuvo una reedición y una nueva vida más allá de un momento puntual.

Suerte que no hubo un frío ni roto Aleluya, sino la aurora de Nueva York.

En el hermoso mundo


220px-anaximenesHemos tenido a bien recuperar a un par de genios del ritmo: la prosa de Gay Talese y el fraseo de Sinatra. Se trata de dos especímenes exquisitos de cosechas escasas que de vez en cuando te reconcilian con los días inciertos que algunos reafirman con dosis de augurios oscuros, y huidas masivas de las musas. Anaxímenes atribuía los movimientos al efecto del aire, cual polea que determina si la evolución avanza hacia adelante, o se queda estancada, en función también de las transformaciones de la causa. Pensamos que sin cierta cadencia rítmica, sin la lógica interna de aquello que posee alma, el movimiento no sería posible. Talese posee una prosa inquieta, la constancia de la historia, un conocimiento enciclopédico de la herencia italoamericana, y una especie de devoción isleña a los clanes familiares y a la sangre, y a la cultura del trabajo; no es extraño que le hiciese un retrato, una obra maestra en realidad, a otro congénere suyo que también poseía un extenso conocimiento del cancionero americano, y que siguió actuando hasta que las fuerzas se le fueron apagando. Si es o no una cuestión de honor, quizá el cine, más que la literatura, ha plasmado los colores y el imaginario.

Unos días sin ritmo, unas navidades, tan previsibles como autocomplacientes, y un nuevo año. No sabemos si felicitar o no el prólogo del 19, porque tampoco queremos pasar por maleducados. Se nos pasó por alto, mareando el verbo pasar, el recordar unas cuantas cifras de muertes por violencia de género, otras tantas de inmigrantes ahogados, algunas de vecinos que no pueden pagar los alquileres -impagable y terrible la noticia de los fondos buitres en Madrid, bajo mandato de Ana Botella-, y algunas más o menos guadánicas, como el incremento de las tasas universitarias, o los precios de los trenes de cercanías. Que se lo pregunten a los extremeños, cuyas conexiones ferroviarias son propias del profundo oeste, y no dignas de un territorio exuberante y hermoso, cuna gastronómica de primer orden…De manera que felicitaremos el año en diciembre, cuando termine, y solo contando con que alguna cosa haya mejorado; mientras tanto, y pensando con qué canción íbamos a cerrar estas líneas, preferimos esa versión prodigiosa, alegre, y llena de ritmo, que Sinatra hizo del East of the sun, mañana luminosa, aunque solo sea una alegría momentánea, la misma con que con sumo placer uno lee el estilo elegante y fluido, como bordeado por la parte más suave de un guante, de Talese. 

 

Días cálidos, noches frescas

Del programa de Fernando Trías de Bes emès el 10/12/2018 (escolta´l)

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Tiene como un aire a Jane Birkin -dijo, de repente, mientras acababa un café de máquina, y una vez parecía haber desistido de cualquier intento de comentario-. Sí -añadió él-, pero la portada de la canción es muy Dusty Springfield, y queda muy bien la voz de Clara Vinyals acompañando la suya, con esos contrastes. Quizá no vaya a ningún sitio -concluyó-, pero no cansa escucharlo, no tiene ese aire de envoltorio que he escuchado últimamente, y que a mí, pues no sé…no sé…-y levantó los hombros, mientras ella sonreía mirando la pantalla del ordenador…menos mal, pensó, porque va a notarme nervioso, y no querrá hablar demasiado conmigo-.  Así que por la tarde,  mientras no conseguía que se le fuese de la cabeza, se escuchó entero el disco, buscando nuevo vocabulario para que al día siguiente no le faltasen recursos, no fuese caso que le pillasen en un renuncio. Igualmente iba a rendirse ante aquellos inmensos ojos, y la planicie de sus manos posándose sobre la mesa, ungiendo los cuatro papeles y el desorden, buscando un bolígrafo cuya tinta herviría al contacto. Es muy cool, pensó ella a las seis y media de la tarde, mientras estiraba las piernas y se acomodaba el albornoz, escuchando aquellas canciones, al tiempo que el olor a champú se iba diluyendo entre los pliegues del cuello. Es cool, repitió. Tuvo una idea, pero rápidamente negó con la cabeza y sonrió. Mañana se apuntaría al aperitivo de la empresa, para celebrar el último día antes de las fiestas, pero antes le preguntaría si él se quedaba. Mejor dejaré que ella se apunte primero -pensó, cargado con las bolsas de la compra-, y dieron las siete en el campanario vecino; se apresuró, porque no quería que se le hiciese demasiado tarde para escucharse de nuevo a Jonathan Bree y no levantar los hombros al día siguiente.

Humillados y ofendidos

Del programa de Fiódor Dostoyevski emès el 03/12/2018 (escolta´l)

¿Qué tenían en común Sibelius y Dostoyevski? En sus respectivas sociedades, tuvieron que comprobar cómo su espíritu no se acompañaba con la calma suficiente para crear un espacio confortable, y esa inquietud, con sus efectos secundarios,derivó en la enfermedad o en la tristeza. En ambos casos, muchos de sus intentos por dar rienda suelta al talento se encontraron con la incomprensión,o directamente el desprecio. En el caso de Dostoyevski, solo la publicación de Los hermanos Karamázov,consiguió doblegar a sus críticos, y ya pudo marcharse con honores de estandarte nacional, cuando ya había escrito novelas y relatos suficientes como para pasar al Olimpo. Sibelius también es el orgullo de Finlandia, pero tuvo que soportar feroces críticas a sus formas supuestamente anticuadas, y un buen día dejó de componer. La epilepsia en un caso, y el alcohol en otro, hablan de dos personalidades tímidas, sensibles, con vidas (especialmente la del escritor ruso) plagadas de infortunios. Rebeldes a su manera, inadaptados, libres,precisos en su análisis de las emociones, Sibelius y Dostoyevski se refugiaron en el silencio, en un profundo aislamiento, necesario en muchas ocasiones para dar forma a la obra, tomar distancia con lo que se desea modelar, la poética de las entrañas. Los personajes tan  limpios, tan humanos, pero sin un ápice de moralidad o exhibicionismo del autor, bailan aquel Valse triste, un punto intermedio donde se roza la prosa y la música, y que parece escrita para acompañar al protagonista de El idiota, que choca, nuevamente, con unas costumbres y un sistema férreo que poca ventaja deja al humanismo, a la ausencia de dogmas, al fin de la hipocresía. En ambos casos, venían del mismo territorio, la inmensa Rusia imperialista, que condicionó su producción, si bien por motivos diferentes.

Ninguno de los dos ganó demasiado dinero con sus obras; no buscaron reconocimiento, ni fama, ni cualquier anhelo de triunfar por encima de todo…Más bien buscaron plasmar a sus semejantes,  a todos los desposeídos y los diferentes, y no a las opulencias represoras del instinto. La salud les dio la espalda unas cuantas veces, pero no la muerte,cuyo perfil logró que hoy se les recuerde con orgullo.

Revuelta juvenil en Mongolia

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Los Ilegales cantaban esta canción en 1982, en pleno sarpullido nihilista, y cuando las cosas andaban más revueltas, todavía con sonido de sables. Parece que los vientos se han dado la vuelta, y golpean con resfriados eternos, no dejan respirar con comodidad. Quise ir a ver el espectáculo, en Valencia, tras las amenazas de grupos de esos de los que se dice que menos mal que no existen en este país, a diferencia de otros…Pero la fiebre me fue subiendo, y me lo perdí. Empecé a repasar toda la secuencia de los incidentes y la posterior restitución del espectáculo, sentado en mi escritorio; pero el domingo por la noche sufrí una recaída, tras escuchar las proclamas de aquellos que menos mal que aquí no tienen cabida en el espacio político, y que simplemente vienen a irrumpir en un Parlamento para liberar del yugo a los ciudadanos. Así que me metí en la cama, pensando en que quizá eran los efectos del constipado, pero me di cuenta de que quien estaba estornudando era un país poco abrigado, que se va contagiando de esa nostalgia de tiempos pretéritos, donde la Reconquista ilustraba los valores de la masculinidad y la de la fe. Directamente neumonía, diagnóstico preocupante, recaída importante…No sé si es más indignante este nuevo despertar de lo que nunca dejó de irse, o estas siglas con las cuales ya se da nombre a la cosa, por fea que sea, y que a partir de ahora ya se va dotando de parafernalia, de caballos desbocados, de nombres propios, de contornos. Bien, son entonces las corrientes de aire, traicioneras, como el sonido de un cuchillo cuando se afila. Solo son las corrientes de aire, invernadero de resfriados, y no otra cosa. Nada de amenazas que existen en otros países, calma…Sueña uno cosas extrañas, es normal. Medicina y a la cama otra vez.

La noche Boca River

 

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Soy uno de aquellos niños que vio jugar a Maradona, incluso en su última etapa, cuando la frontera entre la persona y el personaje todavía quedaba en un limbo de negación, como queriendo hacer ver que nadie se daba cuenta de la cuesta abajo, cuesta abajo en la rodada, tango premonitorio de lo que acabó pasando. Pero la rivalidad de los dos equipos sigue acaparando la curiosidad y la euforia, lo simbólico, la metonimia salvaje y por domesticar, la pasión al noventa por ciento de cacao puro, no sabemos si sin gluten o no. Y todo ello ha sobrevivido a todos los Maradonas venideros y pasados, se ha convertido en un emblema del orgullo de un país tan al límite, rico en cualquier esfera del espíritu y el recurso natural, contradictorio como pocos, siempre al borde. Nada significativo en cuanto al fútbol, que vive en un estado permanente de gloria, sin tener que hacer nada, excepto repetirse. Y pienso en una carta que el banco me ha mandado esta semana, cuando menos inquietante, que además coincide con la polémica respecto a los gastos derivados de los gastos por abrir una hipoteca. Por un momento -largo por lo visto, porque no se me acaba- he pensado que es una forma de asustarnos, por si se nos ocurre cuestionarnos quién otorga la soberanía, no sea que te acabes creyendo que tienes cierta capacidad de decisión, de maniobra, de libertad, así que mejor sigue soñando, que todos sueñan lo que son aunque nadie lo sabe. Excepto cuando llegan los extractos mensuales, huesecitos en cadena, secados con tu sudor.

Gane quien gane, al igual que sucede con el partido en La Bombonera, siempre ganará la banca, ni que suene a tópico. La propia banca se ha encargado de fomentarlo hasta llegar a desactivarlo; y el partido se juega siempre no en un espacio físico, sino en las tripas de los congregantes, que pagan una fortuna por sentirse felices en una hipoteca de noventa minutos, donde los intereses ya son cosa del día siguiente, igualito que un dolor de cabeza, que ya pasará en un rato, pero que vale la pena atravesarlo. Manda el capital, sí, y la capital, y dos equipos de fútbol de los que no me sé ningún jugador desde que no juega Diego. Y esta indignación que era cosa de un momento y no se aparta de mi lado.

A-Manu-ense

Del programa d´ Augusto Monterroso emès el 29/10/2018 (escolta´l)

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En la oralidad reside el verdadero compendio de la memoria, y tomar nota de las palabras evita dos cosas: la primera, que acaben volando y desapareciendo de la comunidad, y la segunda, que se pierda el oficio de escribir embelleciendo el trazo, añadiendo los ritmos para que suenen y signifiquen, no solamente que acudan al relleno para la escucha inmediata. Ambas cosas consiguió Manu Chao en su mítico ya debut discográfico, justo cuando ya había dejado contundentes muestras de su talento al frente de Mano Negra, valiente banda sin  tapujos encaminada a despertar alguna conciencia. Chao consiguió una cosa muy complicada, sonar en pubs de diverso pelaje al mismo tiempo que en los medios alternativos. Lo bailaban personal de ropa de marca, pijoanarcas, anarcas de verdad, despistados, convencidos, revolucionarios, pacifistas, antisistemas, y sistémicos nocturnales. Pasado el tiempo, un disco con una producción impecable, musicalmente incontestable, hijo de un tiempo y de familia de músicos. A Ramón Chao, su insigne padre,  le dijo una vez Onetti: “Lo que hayas escrito lo habré vivido yo“, y parte de ello se advierte en las canciones de Clandestino, experiencia rica, tremendamente amplia de miras y ritmos, con una conclusión no demasiado positiva sobre el futuro. Pero sobre todo sincero, vívido y vivido. No cansa, siempre hilando los temas, hilvanando países. Mejor Chao que Chaves, preferible lo clandestino a la verdad revelada, mejor desaparecido que fantasmas que siempre están, y dirigen países. Afortunadamente, este disco no fue la última ola, como reza su subtítulo; todavía quedan amanuenses con los que navegar a contracorriente.

Periple angoixant

Del programa d´Edgar Allan Poe emès el 01/10/2018 (escolta´l)

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Conegut especialment pels seus contes de terror i detectivescos, i també per la seua poesia, aquesta obra té la particularitat de ser l’única novel·la de Poe. Envoltada de misteri i objecte de molts estudis, es podria catalogar com una novel·la d’aventures i de terror, que no evita passatges especialment escabrosos. Va ser publicada per entregues en una revista i la discontinuïtat del ritme es fa present en alguns punts. L’obra introdueix aspectes singulars per al moment, com la introducció i l’explicació de la seua autoria, així com un final obert tan sorprenent com innovador.

El periple de tribulacions que viu el protagonista farà tremolar el lector, que segueix atònit els capítols a passes frenètiques, dubtant si es troba en una novel·la escrita fa quasi dos segles, pel regust del colonialisme, o és un remake d’una nova. El mateix Poe va tenir una vida tan llegendària, alhora que turbulenta i mediocre, que seria més pròpia d’algun dels seus personatges.

La segunda opción

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Aznavour decidió optar por seguir adelante, porque la perspectiva de parar el concierto no le gustaba. Así lo afirmó en una de sus últimas presentaciones en Barcelona, donde seguía exportando ese rostro de niño travieso y callejero, con la presencia del chansonnier impecable de vestuario, de fondo. Con él desaparece una generación de intérpretes que le dieron vida a la rueca de la bohemia, pero también al cine, porque Aznavour era, al tiempo, el que cantaba Venecia sin ti, para deleite de nuestras madres, y el protagonista de Tirad sobre el pianista, de Truffaut, para deleite del resto. Siempre lució un sentido del humor excelso, y remarcaba que venía de una familia longeva y armenia, donde les daba por morirse a edades avanzadas. Vivió mucho, conoció a sus compañeros de profesión, los grandes y famosos, y no quiso bajarse de los escenarios, porque pensaba que la línea entre la vida y la profesión no existe, y que su trabajo le había hecho pensar en que llevaba sobreviviendo a una vida que desde joven fue amenazada, puesto que su familia fue perseguida por la ocupación nazi. Mientras tanto, se nos han ido en pocos años Prince, Bowie, Cohen, Dolores O´Riordan, Aretha Franklin, Tom Petty…Siempre quedaba Charles, al que por un momento creímos inmortal. Ahora ya queda bastante más claro que era cierto.